Aburrido de los eternos arranques del XP en mi viejo X41, me decidí a instalar alguna distribución de Linux. Buscando e informándome fui a dar con el Linux Mint que actualmente está en su versión 15 con nombre en clave "Olivia".
Hasta ahora, mi contacto con Linux había sido a través de Ubuntu, una de las distros más populares de Linux.
La experiencia había sido positiva, aunque siempre me quedaba la sensación de que Ubuntu parecía un SO a medio terminar. Como a mí me gusta cacharrear, disfrutaba puliendo el Ubuntu e instalando los drivers de mis periféricos a través de líneas de código en una ventana del terminal, pero reconozco que para un usuario normal, ésto puede resultar un fastidio. Pues bueno, todas esas molestias no las he sufrido con Linux Mint.
Para empezar, el proceso de instalación es limpio y rápido, solo tienes que ingresar alguna información mínima como ubicación, nombre usuario, password, etc.
Una vez instalado, puedes comprobar que ya lleva preinstalado el Flash y Java, algo que no todas las distros llevan. Luego, el paquete de aplicaciones que trae lo hace completamente operativo: Libreoffice, firefox, thunderbird,... y un largo etcétera de paquetes súper útiles, entre los que destacaría a banshee, un gestor de música de primer nivel que, entre otras cosas, te permite, por ejemplo, sincronizar tu ipod ó iphone, sin tener que recurrir a itunes (no presente en el universo linux). No en vano se comenta que será la aplicación de música que traerá la nueva versión de Ubuntu.
La gestión de los drivers privativos es una de sus principales diferencias con respecto a otras distribuciones de Linux. Sencillamente revisa tu equipo, y te recomienda que driver utilizar, permitiendo incluso su descarga directa. Más fácil imposible.
El escritorio Cinamon, con su ligero tono mentolado, es atractivo en cuanto a la estética y, muy funcional, sobre todo para máquinas ya un poco "viejitas" como la mía, a las que se les hace muy pesado mover la interfaz Unity de Ubuntu.
No me queda más que recomendaros que lo probéis, que merece la pena, y que, probablemente, dejaréis el farragoso mundo de windows. Si no os atrevéis a instalarlo de primeras, recordar que siempre podéis utilizar su livecd que, instalado en un disco o en una memoria usb, os permitirá probarlo en vuestro equipo sin realizar ningún tipo de instalación en vuestra máquina. Recordar, eso sí, que ejecutándose desde el livecd la velocidad se ralentiza un poco, pero, a cambio, podréis interactuar con una copia totalmente funcional del Linux Mint para que podáis evaluar su funcionamiento.
Por último, si lo que os frena a dar el salto hacia el mundo Linux y abandonar el "lado oscuro" son las aplicaciones en entorno windows que normalmente manejáis, seguro que en linux las hay mejores y gratuitas, y si no es así, siempre tendréis Wine, que es una capa que se instala en Linux, permitiéndote instalar y correr cualquier tipo de aplicación windows.
Venga, anímate, te va a gustar. Puedes descargar el Linux Mint aquí.